¿Qué no te permite bajar de peso?
[Tratar de bajar de peso en tus 20s no es igual que en tus 50s. Pero la razón no es tan simple como para echarle la culpa a tu metabolismo. Nuestros cuerpos y estilos de vida están en constante cambio y movimiento. Para saber exactamente qué es lo que pasa, deberás poner atención a tus hábitos y organismo.
En tus 20s
No cocinas para ti misma
El problema: Es más fácil comprar comida, que hacerla, así que llevas un estilo de vida basada en tacos, tamales y tortas. Y si te quieres ver espléndida, comes en restaurantes. Puede que pidas ensaladas, pero casi siempre pecas con algo más sustancioso.
La solución: Toma el control cuando puedas. ¿Por qué no ir a una fondita? La comida es casera y más natural que en otros lugares. Sin mencionar que tampoco sirven porciones gigantes. La otra opción es que pidas la alternativa más saludable y no lo comas todo, sino que te lleves la mitad para llevar ¡y para cenar!
Vives de dietas
El problema: Las dietas bajas en calorías y las fraudulentas podrían ayudarte a bajar peso rápidamente, pero no funcionan a largo plazo y siempre terminan en rebote. Es un extremo o el otro, pero siempre terminas obteniendo lo que perdiste.
La solución: Evítate las dietas extremas y no te limites a grupos alimenticios que tu cuerpo necesita, como los carbohidratos. Si comes bien, ni siquiera necesitas estar a dieta. Empieza por agregarle verdura y fruta a cada comida y colación. Luego agrega otros grupos ¡y toma mucha agua!
Te vuelves vegetariana
El problema: Muchas mujeres deciden volverse vegetarianas para bajar de peso… pero casi nunca lo hacen bien. Si no estás segura en qué consiste este estilo de vida (ni tienes tiempo para realizarlo), jamás te servirá para cambiar hábitos, y mucho menos para bajar de peso.
La solución: Un nutriente que hace falta en una dieta vegetariana es la proteína de calidad, la cual brinda esa sensación de satisfacción y construye músculo que quema calorías. Asegúrate de recibir una dosis adecuada y consultar tus dudas con un especialista.
En tus 30s
Estás cansada
El problema: Entre el trabajo y los hijos, simplemente no puedes dormir bien. Y como si estuvieras borracha, estar cansada te obliga a tener una actitud tan nefasta que no te importa lo que te metes a la boca.
La solución: Haz de tu prioridad un horario para comer 5 veces al día y dormir 7 horas cada noche. Si tienes que tomarte un día para cocinar o comprar todo, adelante, el chiste es que te des la oportunidad de hacerlo por tu bien y ver por tu salud, y la de tu familia.
Te saltas comidas
El problema: La mayoría piensa que si no come, no sube de peso. Pero tu cuerpo requiere cierta cantidad de calorías para funcionar y si no las recibe, las hormonas del hambre se vuelven locas por compensar lo que no le has dado.
La solución. 3 comidas al día y 2 colaciones. Así de fácil. Asegúrate de que en cada sesión agregues grasas saludables como nueces, aguacate o queso, así como verdura.
Ya no haces ejercicio
El problema: Trabajo + hijos = Falta de tiempo.
La Solución: Mantén tus metas lo más realistas posible con 30 minutos de ejercicio moderado 2 veces a la semana. En esos ratos puedes hacerle espacio a 2 movimientos de fuerza (pesas o sentadillas) y terminar con un ejercicio de intervalos.(EL UNIVERSAL)]
En tus 20s
No cocinas para ti misma
El problema: Es más fácil comprar comida, que hacerla, así que llevas un estilo de vida basada en tacos, tamales y tortas. Y si te quieres ver espléndida, comes en restaurantes. Puede que pidas ensaladas, pero casi siempre pecas con algo más sustancioso.
La solución: Toma el control cuando puedas. ¿Por qué no ir a una fondita? La comida es casera y más natural que en otros lugares. Sin mencionar que tampoco sirven porciones gigantes. La otra opción es que pidas la alternativa más saludable y no lo comas todo, sino que te lleves la mitad para llevar ¡y para cenar!
Vives de dietas
El problema: Las dietas bajas en calorías y las fraudulentas podrían ayudarte a bajar peso rápidamente, pero no funcionan a largo plazo y siempre terminan en rebote. Es un extremo o el otro, pero siempre terminas obteniendo lo que perdiste.
La solución: Evítate las dietas extremas y no te limites a grupos alimenticios que tu cuerpo necesita, como los carbohidratos. Si comes bien, ni siquiera necesitas estar a dieta. Empieza por agregarle verdura y fruta a cada comida y colación. Luego agrega otros grupos ¡y toma mucha agua!
Te vuelves vegetariana
El problema: Muchas mujeres deciden volverse vegetarianas para bajar de peso… pero casi nunca lo hacen bien. Si no estás segura en qué consiste este estilo de vida (ni tienes tiempo para realizarlo), jamás te servirá para cambiar hábitos, y mucho menos para bajar de peso.
La solución: Un nutriente que hace falta en una dieta vegetariana es la proteína de calidad, la cual brinda esa sensación de satisfacción y construye músculo que quema calorías. Asegúrate de recibir una dosis adecuada y consultar tus dudas con un especialista.
En tus 30s
Estás cansada
El problema: Entre el trabajo y los hijos, simplemente no puedes dormir bien. Y como si estuvieras borracha, estar cansada te obliga a tener una actitud tan nefasta que no te importa lo que te metes a la boca.
La solución: Haz de tu prioridad un horario para comer 5 veces al día y dormir 7 horas cada noche. Si tienes que tomarte un día para cocinar o comprar todo, adelante, el chiste es que te des la oportunidad de hacerlo por tu bien y ver por tu salud, y la de tu familia.
Te saltas comidas
El problema: La mayoría piensa que si no come, no sube de peso. Pero tu cuerpo requiere cierta cantidad de calorías para funcionar y si no las recibe, las hormonas del hambre se vuelven locas por compensar lo que no le has dado.
La solución. 3 comidas al día y 2 colaciones. Así de fácil. Asegúrate de que en cada sesión agregues grasas saludables como nueces, aguacate o queso, así como verdura.
Ya no haces ejercicio
El problema: Trabajo + hijos = Falta de tiempo.
La Solución: Mantén tus metas lo más realistas posible con 30 minutos de ejercicio moderado 2 veces a la semana. En esos ratos puedes hacerle espacio a 2 movimientos de fuerza (pesas o sentadillas) y terminar con un ejercicio de intervalos.(EL UNIVERSAL)]
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