La brutalidad sexual es un arma de guerra en el Congo
La provincia de Kivu del Norte, en la República Democrática del Congo (RDC), es una de las áreas más afectadas por este fenómeno.
Para desestabilizar y mantener ciertas áreas bajo control, grupos armados integrados por congoleses y por hombres de países vecinos realizan violaciones masivas con total impunidad.
Antes de ser violada por unos paramilitares, Judithe Mugayo, de 57 años, tuvo que presenciar la muerte a golpe de machete de su esposo y de sus dos hijos. Desde entonces tiene severos trastornos de la memoria.
“No recuerdo cuándo sucedió”, explica llorando, “tal vez hace 10 años. Solo sé que era de noche y que mi pueblo fue atacado por los rebeldes Mai Mai”.
“Lloré desesperadamente -recuerda- y esos hombres me violaron por turnos, me golpearon. Todo mi cuerpo estaba cubierto por sangre y hematomas. Mi comunidad me rechazó porque había sido abusada por esas bestias”.
“Fui al pozo en el bosque para tomar un poco de agua -dice Mamy Kahambu Kitja, de 35 años, madre de tres niños- y encontré a varios hombres armados que hablaban ruandés. Se llevaron todo lo que tenía y me dijeron que podía elegir entre morir o ser violada”.
Mamy, con largas trenzas rubias, se considera muy afortunada. ¿Por qué? Porque a pesar de la vergüenza sufrida no fue expulsada de la comunidad.
“Cuando eres violada”, especifica, “estás marcada de por vida. Tu hombre se siente humillado, herido en el orgullo y te echa de casa. Todo el pueblo en el que vives te da la espalda, te considera una prostituta. Los más amables te llaman ´la violada´. Me considero afortunada, porque mi esposo entendió la situación y me mantuvo con él”.
Seis millones de muertos en 20 años de conflicto, genocidios silenciosos, alto al fuego nunca respetados, casi 140 grupos armados, masacres étnicas y saqueos, SIDA y niños soldados. La RDC es el teatro de lo que probablemente sea la mayor tragedia de la historia desde el final de la Segunda Guerra Mundial.(NOTIMEX)]




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