Las Buenas Conciencias.

Las Buenas Conciencias.

Por: Paula Diaz Bautista.

En un afamado restaurante de Saltillo se reunieron, como cada año, una lista muy singular de políticos venidos a menos, pillos de siete suelas, panzas aventureras, representantes de políticos de moda y dos que tres despistados.

El restaurante es un icono de la ciudad y goza de prestigio nacional. En el centro de las miradas se encuentra Gerardo Hernández y su “periódico”. Lo acompaña su familia, quien se reparte las tareas editoras dentro de la empresa que es responsable de la publicación. Se celebra un aniversario de Espacio 4, tabloide que sólo circula en la clase política del estado.

¿Quién es Gerardo Hernández? El ex director de prensa de Elíseo Mendoza, gobernador qué pasó sin pena ni gloria por el Palacio Rosa y quien se aferra a no retirarse a disfrutar de los nietos.

Gerardo llegó al gobierno después de dirigir un modesto periódico en Torreón. Su estilo llamó la atención por sus modales, que rayaban en lo metro sexual y femenino. Pronto se ganó la enemistad de la fuente que en un hecho inusitado se manifestó en su contra al descubrir que les ordeñaba sus apoyos.

La cosa no pasó a mayores porque el “estilo” gustaba a Eliseo. Fue Gerardo el encargado de ocultar terribles actos de corrupción y nepotismo del entonces Gobernador. Pocos recuerdan que en un sexenio escaso en obras, se construyó un autódromo para que el hijo del mandatario practicara el deporte de su predilección. Gerardo enterró los escándalos de ranchos, violaciones a los derechos humanos, compadrazgos, infidelidades y malos manejos que campearon en aquel sexenio.

Gerardo encubrió atracos electorales cometidos por Eliseo. En el lejano municipio de Hidalgo fue depuesto un humilde alcalde, en una de aquellas concertacesiones que estilaba Salinas, lo mismo pasó en Parras donde se negoció el triunfo del PRI. Es fácil adivinar que “Gerardo el honesto” ni pío dijo y jamás criticó el proceder de su jefe.

Hablando de Eliseo, jefe político de un muy debilitado grupo, hay quien lo pone como instigador de la campaña de Javier Guerrero y justifica así la actuación de Gerardo. Eliseo se dice padre político del sanpetrino e hizo un gran esfuerzo para llevarlo a la gobernatura.

Espacio 4 nunca reseñó que desde SEDESOL Federal, Javier construyó su candidatura “independiente” y encontró el respaldo para su fallida campaña. Gerardo ve la paja en el ojo ajeno, pero se cuida para proteger a la “corte” de Eliseo.

El estado se detuvo con la administración a la cual sirvió Gerardo, ni obra, ni políticas públicas, ni sello de gobierno quedó de aquellos 6 años. Eliseo no gobernó, solo transición entre el miedo a ser depuesto por Salinas y juegos interminables de tenis con efebos.

Al término del sexenio Gerardo intentó una reconversión. Por ello se empeña en construir una imagen distinta a la que se ganó en los años de burócrata. De abyecto a rebelde. De hombre del sistema a crítico del mismo, es su objetivo.

Casi 24 años después de terminar su cargo al servicio del gobierno no ha podido desligarse de la triste tarea que por un salario realizó.

El “ahora demócrata” hizo de todo en su paso por las oficinas de la planta baja del Palacio Rosa. No se olvida cuando confiscó todos los ejemplares de la Revista “Proceso”. El periodista “libre” que hoy convoca a desayunos es un aprendiz de impostor que cuando supo que en el semanario más importante del país venía un reporte que trataba temas negativos de su jefe los mando retirar de los puestos de venta.

Gerardo Hernández optó por volverse contestatario del sistema pero carga con el yugo de su pasado. Puede decir a los cuatro vientos que es honesto y asumir un falso rostro adusto, pero su frágil careta se rompe cuando en la opinión publica aparece alguien que haya vivido aquellos días oscuros de Coahuila.

En el desayuno de marras soltó algunas “sesudas” reflexiones de las cuales destaco: si Anaya, Guadiana, Luis Horacio, Javier y José Ángel se hubieran unido habrían ganado. A Gerardo le gana su ego. Su lógica es equivocada y cándida. Las preferencias no se suman y el mediocre análisis no contempla el hecho de que los votos de Guadiana son de MORENA o los de José Ángel del PT y en esa hipótesis esos partidos jamás se unirían al PAN y postularían candidatos propios, además MORENA con Guadiana perdió votos que antes le eran fieles a AMLO y para comprobarlo solo hay que checar los últimos resultados.

Lo que es increíble y justo reconocer es la terquedad de Gerardo por recomponer su imagen. No va a lograrlo porque fueron muchos los años servidos al poder.

Pero en su moral no existen límites, y eso la sabe su familia, a quien un día no invitó a su boda por vergüenza a su humilde origen.

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